El cortisol o la «hormona del estrés», es necesario para nuestro cuerpo, pero como todas las hormonas, debe estar en los niveles adecuados
Conocida como la «hormona del estrés», el cortisol juega un papel central en varias funciones de nuestro cuerpo, desde regular el metabolismo hasta controlar la presión arterial y actuar en procesos inflamatorios o nuestros ritmos de sueño. En realidad es fundamental para nuestra salud.
El problema radica en que hoy en día vivimos intoxicados de cortisol, resultado del estrés crónico, los traumas sin resolver, la personalidad insegura, la personalidad perfeccionista, la personalidad controladora y obsesiva, la cronopatía (vivir obsesionados con aprovechar el tiempo), la soledad, el miedo, entre muchos otras situaciones más.
¿Cómo afecta el exceso de cortisol?
- A mayor nivel de cortisol las defensas bajan, lo que puede derivar en enfermedades respiratorias, alergias, enfermedades autoinmunes como el Lupus, entre otras.
- La digestión y la absorción de los alimentos se afectan cuando hay demasiado cortisol en sangre. Se produce indigestión, irritación e inflamación de la mucosa intestinal lo que podría ocasionar úlceras, síndrome de colon irritable y colitis.
- El exceso de cortisol aumenta la presión arterial, lo que deriva en enfermedades del corazón, infartos y problemas cardio y cerebro vasculares.
- Cuando los niveles de cortisol suben es difícil conciliar el sueño y lograr un sueño profundo.
- El estrés es una de las causas del sobrepeso. Los altos niveles de cortisol en sangre y dentro de las células, ocasionan retención de grasa y retención de líquido.
- Recuerda, todo lo que sucede dentro de nuestro cuerpo, se refleja afuera, así que la piel se afecta y se produce un envejecimiento prematuro de las células. Piel opaca o grasa, resequedad, descamación, problemas dermatológicos como herpes, psoriasis o acné, incluso en la edad madura.
Lo importante aquí, es entender que el costisol se activa tanto ante las cosas reales que nos suceden, como ante los estados de alerta que se producen en nuestra mente, ante las preocupaciones, las cosas que interpretamos como peligrosas, los miedos del futuro, los fantasmas del pasado.
Entonces, ¿cómo mantener niveles de cortisol sanos? Simple:
- Haz un alto y relájate: Durante el día busca momentos para reequilibrarte interiormente. La práctica de ejercicios de relajación te ayudará: la respiración abdominal profunda, la visualización de escenas tranquilas, la meditación, etc.
- Muévete: El ejercicio moderado es una manera perfecta de liberar estrés acumulado. Caminar o el yoga son ejercicios que te permiten combinar movimientos fluidos con la atención a la respiración profunda y concentración.
- Relaciónate: Las personas que disfrutan de relaciones cercanas con familiares y amigos y reciben apoyo emocional en momentos difíciles, sobrellevan mejor el estrés crónico. Las relaciones sanas aumentan la liberación de oxitocina y esta hormona disminuye el cortisol.
- Duerme 8 horas: Dormir lo necesario es fundamental para equilibrar los niveles de cortisol ya que esta hormona es también clave en la regulación de los ritmos circadianos y nos permite levantarnos activos por la mañana y acostarnos cansados y relajados por la noche.
- Aliméntate: Las investigaciones relacionan altos niveles de cortisol con el consumo de comida rápida y alimentos procesados. Evítalos y trata de comer con calma.







