El bótox o toxina botulínica ¿es un tratamiento seguro?
El bótox es una de las técnicas más demandadas de la medicina estética para rejuvenecer el rostro, pero en torno a su uso hay muchos mitos. Hoy vamos a hablar de 5 de ellos:
1. El bótox paraliza el rostro y no permite gesticular
FALSO. La toxina botulínica no paraliza los músculos del rostro, sino que relaja algunos de ellos. Cuando las infiltraciones de bótox paralizan el músculo por completo se debe a que posiblemente se ha aplicado un exceso de producto, por eso es tan importante que lo apliquen médicos estéticos en las dosis y lugares adecuados.
2. El bótox es el causante de caras hinchadas y de susto
FALSO. El bótox relaja los músculos para suavizar las arrugas de expresión, pero no rellena: «La ‘cara de susto’ que en ocasiones lucen algunos famosos, en la que la ceja está muy levantada, el ojo muy abierto o hay expresión en la zona de la frente, es por haber empleado más dosis de la necesaria», explica la especialista Marjorie Garcerant. Con la modificación de las técnicas de inyección actuales, la disminución de la dosis y la repartición de la misma de forma más homogénea, el resultado es mucho más natural.
3. El bótox es peligroso porque es una toxina
FALSO. Siempre que lo aplique un médico estético a las dosis correctas, el bótox es un tratamiento seguro: «la toxina botulínica es la misma que produce el botulismo, en grandes dosis, provoca una parálisis muscular. Pero las dosis que se utilizan en medicina estética, controladas en cantidad, en distribución y en intervalo de tiempo en cada una de las sesiones, hace que no sea peligroso. Al contrario, es un fármaco altamente útil para la relajación muscular en cualquiera de sus versiones, tanto para el rejuvenecimiento facial, como para las contracturas de los músculos oculares en los pacientes que tienen diplopía, o contracturas musculares severas», apunta la doctora Garcerant.
4. Los efectos del bótox son permanentes
FALSO. La toxina botulínica tiene un efecto temporal que dura aproximadamente 4 meses, después de ese tiempo los músculos recuperan su actividad habitual sin dejar ningún efecto secundario. Está indicado colocarla cada 6 meses para que, en esos dos meses, entre la pérdida del efecto y la nueva aplicación, haya un periodo de recuperación del músculo para que no se atrofie. Una vez que un paciente lleve entre 3 y 5 años pinchándose su sesión cada 6 meses, el músculo ya no será tan fuerte, tanto en activo, como en pasivo. Lo que se consigue es un suavizado de la expresión, una disminución de la fractura cutánea que produce la arruga.
5. Cualquiera puede aplicar bótox
FALSO. El bótox es un fármaco y solo puede ser administrado por un médico. La toxina botulínica no tiene una venta libre al público y tampoco puede ser aplicado por cualquiera. Es necesario estar titulado en medicina para aplicarlo y, además, hacerlo en centros médicos que dispongan de una licencia especial para su aplicación.
La verdad sobre el bótox
El bótox es uno de los fármacos más seguros y es un tratamiento rápido, no suele durar más de 20 minutos y permite que el paciente continúe con su vida habitual. Una vez aplicado, entre 3 y 10 días se pueden ver los resultados definitivos.
No rellena, ni aumenta los labios ni los pómulos. Lo que produce es una relajación del músculo, que conlleva que al no contraerse, no se forman las arrugas. Pero, como todo, se debe realizar por profesionales con conocimiento de la musculatura facial y sus funciones, pero también con una especial habilidad para realizar infiltraciones en los puntos anatómicos adecuados.







