Si alguna vez, tras un acontecimiento con mucha carga emocional, agradable o desagradable, te has sentido con una mezcla de sentimientos, puede que estuvieras experimentando una resaca emocional
No, no hablamos de la resaca que te da después de una fiesta, esa que incluye dolor de cabeza y cuerpo. Nos referimos a algo más profundo, la resaca emocional, aquella que sentimos después de tener un evento que nos generó un pico de emociones, no necesariamente negativas.
Se trata de los síntomas que nos generan eventos donde experimentamos estrés o mucha euforia, y sí, pueden ser muy parecidos a los de la resaca por alcohol.
La resaca emocional la vamos a sentir de dos maneras: emocional y física.
Por un lado, emocionalmente podríamos sentir apatía, sin muchas ganas de hacer cosas, con cansancio y tal vez mal humor y cero ganas de tomar decisiones complicadas. Por otro lado, físicamente podríamos experimentar dolor de cabeza, cuello, espalda, en general un agotamiento muscular.
¿La razón? Nuestro cuerpo por un momento estuvo en un estado de alerta, por lo que gastó mas energía de lo normal y al final termina sintiendo las consecuencias. ¿Qué hacer? Respira, relájate y busca algo que libere tu mente.







