El modelo Kenta Sakurai, además de estar entre los consentidos de las marcas de fashion, se ha convertido en uno de los participantes más queridos del reality show Survivor
Con un perfil único, Kenta Sakurai siempre ha atraído las miradas de propios y extraños, factor que lo llevó a probar suerte en el modelaje, que se volvió su profesión y lo llevó a conquistar el mercado asiático.
Ahora, de vuelta a México, Kenta no solo regresó para ser la cara de importantes marcas de moda, sino para ser uno de los rostros más buscados en la televisión, pues, con su participación en las dos últimas temporadas del reality show Survivor, se ha ganado el cariño de millones de televidentes, gracias a la fortaleza y capacidad de resolución que ha mostrado en cada una de sus participaciones en el programa
Por el momento, además de continuar con su carrera como modelo, Kenta se encuentra preparándose en el terreno de la actuación, por lo que próximamente esperamos verlo nuevamente en la televisión, pero ahora en esta nueva faceta.
¿Cómo inició tu carrera como modelo?
Mi papá es entrenador físico y me estaba formando para tener una carrera como tenista profesional, pero a los 18 años le pedí a mi papá un año sabático, lo cual se convirtió en unos cuatro años, más o menos; durante ese lapso, comencé a trabajar como mesero en varios restaurantes, uno de ellos fue La Ostra, en La Condesa, donde me tocó atender a Pablo Domínguez y a Xuxu, que en aquel entonces tenían una agencia de modelos.
Cuando terminé de atenderlos, me preguntaron que si alguna vez había pensado en ser modelo. Eso lo tomé con reserva, porque yo había escuchado de agencias que solo jugaban contigo e intentaban sacarte dinero.
Cuando yo les comento eso, me dijeron que ellos son una agencia profesional, me dieron su tarjeta y me invitaron a conocer sus instalaciones, y cuando crucé por primera vez las puertas de la agencia, me comenzaron a explicar cuál es el trabajo de un modelo, hacia dónde podía ir dirigido, qué potencial me veían, a qué países podía ser enfocado mi perfil, etcétera, y de ahí empezó todo, comenzamos a trabajar.
¿A qué dificultades te enfrentaste cuando comenzabas?
En aquel entonces mi perfil no era muy comercial aquí en México, estoy hablando de hace un poco más de 10 años, entonces solo hacía algunas fotos de fashion y algunos desfiles, pero al final sabemos que eso no está tan bien pagado.
Yo seguía modelando y mesereando, entonces, comencé a tomar activaciones en plazas y centros comerciales, ya que eran muy bien pagadas. Haciendo estas activaciones, algunos compañeros modelos me dijeron: “¿por qué no te vas a Asia?”. Después de pensarlo mucho y hablar con modelos que ya habían vivido esa experiencia, decidí ir a probar suerte allá.
¿En dónde estuviste en tu estancia en Asia?
El plan original era irme un año a Asia visitando cuatro países, los contratos de modelo para allá duran tres meses, pensaba visitar Tailandia, Singapur, Hong Kong y Filipinas. Al final se hizo, llegué a Tailandia y me enamoré del país, estuve nueve meses en Tailandia, de ahí me fui a Hong Kong y estuve seis meses. Me regresé otra vez a Tailandia y estuve un poco más de un año y al final me quedé otros tres años en Hong Kong.
¿Qué es lo más difícil de ser modelo?
Creo que es el asimilar las negativas, porque hay muchas veces que te dice que no, estás haciendo castings constantemente y no te quedas con el trabajo; me parece que eso es lo más difícil.
¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?
Todo. Cada trabajo tiene lo suyo, desde un shooting hasta hacer un comercial es una experiencia. He conocido infinidad de lugares gracias a este trabajo, eso es muy padre.
¿Cómo llegas a ser parte del reality show Survivor?
Un mánager me pregunta que cómo estaba de trabajo para el verano, esto el año pasado, generalmente no hay mucho movimiento en verano, y me comenta que estaban haciendo casting para un reality show de sobrevivencia y demás, y me animé a ir, sin saber bien de qué se trataba.
Hice el casting y después el ‘callback’, de pronto me marcan un jueves en la noche, lo recuerdo perfecto, y me dicen: “Kenta, te quedaste en Survivor”. Yo les dije que me dieran un par de días para pensarlo y me dijeron que si aceptaba les tenía que resolver al día siguiente, pues en caso de que sí, tenía que tomar un avión para iniciar grabaciones ese mismo sábado. Desde ahí empiezas en Survivor, ya que tienes que arreglar tu vida en un par de días para ausentarte unos meses.
Ahí comenzó la aventura. Son muchos retos que estás lidiando ahí dentro, pasa de todo. Este año también tuve la oportunidad de estar ahí y, como la primera vez, fue toda una experiencia.
¿Qué aprendizaje te llevas de tu participación en las dos últimas temporadas de Survivor?
Uno aprende mucho de sí mismo, no te dejas de sorprender de hasta dónde somos capaces de llegar en situaciones extremas y controlar nuestra inteligencia emocional y seguirnos conociendo y de cómo podemos manejar esa resiliencia, esa paciencia y al final aprender a decir las cosas que no te gustan, eso fue algo que aprendí en el reality; yo era muy callado, pero hay momentos en la vida en los que tienes que decir lo que no te gusta. También me ayudó a conocer los límites de hasta dónde puedes controlarte emocionalmente.

















