La queretana continúa contagiando su amor por el arte a través de la docencia y las presentaciones personales, donde busca que más personas conozcan y se enamoren de la música clásica
Aunque de niña nunca consideró dedicarse a la música, ahora afirma: “Cuando a uno le apasiona algo, la vida solita lo lleva hacia allá”. Esa es la historia de Andrea García Lascurain, quien continúa cosechando éxitos en su carrera como pianista y próximamente estará presentándose en Brasil, invitada por el gobierno del Amazonas para compartir su experiencia con jóvenes talentos de aquella región, a la que llevará la música mexicana.
¿Cómo fue tu primer acercamiento a la música y cómo decides tomarla como profesión?
Tengo una historia un poco particular: yo soy ingeniera civil. El primer aproximamiento que tuve a la música fue por mis papás, los dos están muy inclinados al arte: mi papá es arquitecto y mi mamá bailarina; siempre nos inculcaron el arte a mis hermanos y a mí.
Yo comencé a tomar clases, me empezó a ir bien, entré a concursos, conciertos, pero nunca estuvo en mi cabeza dedicarme a esto; ahora, viéndolo para atrás, tiene que ver con el contexto: en este país era complicado dedicarse al arte en general, para mí no era una opción.
A la hora de elegir estudiar una carrera, yo me incliné por la Ingeniería Civil, y continuar con la música como hobbie; así fue, hasta que la vida me alcanzó, porque cuando a uno le apasiona algo, la vida solita lo lleva hacia allá. Yo comencé a trabajar como ingeniera, pero, al acabar la jornada, lo único que quería era ir a mi casa y tocar el piano. Después hubo un episodio en el que yo me hice una cirugía correctiva en los ojos y salió mal, y me di cuenta de muchas cosas, pensé que nunca más iba a poder tocar el piano, pero dije: “¿Cómo no vas a poder tocar el piano, si es lo que más te gusta en esta vida?”.
Entonces me senté con mis papás y les dije que me quería dedicar a la música. Así comenzó todo. Esto fue hace 10 años, comencé a tocar puertas, a dar clases, a dar conciertos y 10 años después ya estoy activamente dedicándome a la música. Esta academia, Musikala Estudio, la abrí en la pandemia; ahora ya son cerca de 130 alumnos los que estudian con nosotros.
¿Es difícil ser músico clásico?
Sí, tiene su reto. La minoría de la gente es la que conoce la música clásica, realmente es un nicho muy específico, pero hoy en día, con las herramientas que tenemos, como las redes sociales y YouTube, hay forma de que las personas comiencen a conocer este mundo y la verdad es que a la mayoría le gusta mucho.
¿Qué consideras que tiene la música clásica que no tiene la actual?
Yo creo que profundidad. Creo que la música actual, la mayoría se mantiene en los estímulos muy superficiales, sobre todo rítmicos, no sales de un patrón rítmico y armónico, eso es fácil de escuchar. La música clásica requiere de mucha más atención, de mucha más conexión para poder realmente apreciar.
¿Para dónde vas en este viaje en la música?
Tengo dos proyectos principales: el primero es seguir contagiando el gusto por la música a través de la docencia, que es algo muy importante, poder dejar esta huella de decir que la música es algo hermoso, una herramienta de vida, pero que sepan que puede aprenderla de una manera accesible, esa es la bandera de Musikala. A nivel personal, yo quiero seguir tocando, haciendo música de todas las maneras que se pueda, quiero seguir pisando más foros.
Platícanos del concierto que vas a dar en los próximos días en Brasil
Estoy muy emocionada por eso. Tengo un concierto el 8 de febrero en Manaos, Brasil. Fue una invitación que recibí por parte del gobierno del Amazonas para dar un concierto ahí y una master class. Recibir esta invitación fue un honor muy grande, porque es algo que hace 10 años nunca hubiera soñado. Parte importante de esto es que voy a llevar música mexicana, de Manuel M. Ponce y de Arturo Márquez; también voy a tocar música europea, de Mozart, de Liszt, de Debussy. También voy a tocar una pieza que es de un compositor de ahí, que es un jovencito de 18 años, que durante la pandemia fue mi alumno; ahora está muy padre tocar música de él también, en un plano más profesional, trabajar juntos.
¿Quién es tu compositor favorito?
Me encanta Prokófiev, sus disonancias son una delicia de escuchar; me encanta Tchaikovsky también, tengo un amor muy profundo por el ballet, y también me gusta mucho tocar Bach, a la mayoría de la gente no le gusta tocar Bach, pero a mí me encanta estudiarlo.
¿Qué les dices a las personas que piensan que la música clásica es aburrida?
Yo les diría que le den una segunda oportunidad a la música clásica. Entiendo que puede ser un mundo un poco desconocido, pero hoy en día tenemos las herramientas para investigar; si se meten un poquito más a entender de qué se trata la música, creo que pueden llegar a encontrar una herramienta para ellos.









