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    Muestra de talento

    Con las exposiciones Suena-Tierra, Mundos interiores, El Pechocho y Don’t try, esta última dedicada a Charles Bukowski, la Galería Libertad inició temporada

    La Galería Libertad inauguró su cuarta temporada de exposiciones de 2024, con cuatro muestras de diferentes técnicas y diversos autores: la colectiva Don’t try, con curaduría de Sara de los Cobos; Suena-Tierra, de Berenice Arnold; Mundos interiores, de Angélica Malangón y Marian Prieto; y El Pechocho, de Refugio Corral.

    Don’t try es una muestra de que el fantasma del escritor Charles Bukowski continúa embriagándose y escribiendo lo que le viene en gana; las diversas interpretaciones, lecturas o reacciones que dan lugar a la exposición gráfica inspirada en sus obras son un acercamiento original e inesperado.

    De acuerdo con Guillermo Fadanelli, especialista en la obra de Bukowski, no se trata de un homenaje, sino más bien de una nutrida conversación, una reunión heterogénea de artistas que esta vez encontraron un lugar en la Galería Libertad.

    Adicionalmente, Suena-Tierra se compone de dos obras: Die Baummusik y Al otro lado suena Stromboli; ambas se enfocan en explorar el imaginario sonoro y distintos elementos del paisaje, haciendo uso de diversos materiales.

    Suena-Tierra busca enfatizar la importancia de salvaguardar en el imaginario sonoro los sonidos de la naturaleza, que por diversos motivos quedan ocultos bajo otras capas de sonido ambiental urbano, o simplemente los cambios propios de la naturaleza no permiten que se susciten. De igual forma busca subrayar el potencial del paisaje para generar pautas imaginativas que lleven al ser humano a imaginar la existencia de sonidos y música donde aún no se ha encontrado.

    En Mundos interiores, las autoras Malagón y Prieto muestran ese mundo de lo interior, las batallas que se libran pecho adentro, elocuentes silencios que gracias al arte encuentran metáforas de resistencia y ternura.

    Las artistas son ejemplo de los lazos intergeneracionales que se tejen hasta el inicio de la humanidad, abuelas, madres e hijas que construyen la trama de la cultura; ellas dejan ver que las mujeres han construido un lenguaje de esos otros mundos, los de la esfera de lo privado, lo íntimo, de esos sonidos que poco se escuchan en el ágora, pero que sin lugar a duda son el pilar indispensable de la vida.

    Y, por último, El Pechocho es un delfín muy “varonil”, que habita en El Bichi, una pequeña ensenada dentro de la bahía de Topolobampo que mide aproximadamente dos por cinco metros y está rodeada de manglares, y que ahora es reproducido por Refugio Corral, sinaloense avecindado en Querétaro.

    El delfín nació en 1995, cuando impactó el huracán Ismael y su madre murió dentro de la ensenada, quedando sus restos sepultados en el fango; se cree que ese es el motivo por el que no abandona su hábitat ni se integra a las otras pequeñas manadas de delfines que hay en la bahía de Topolobampo y Ohuira.

    Invitan a participar en el XIV Festival Internacional de Jazz Querétaro 2024

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