Cientos de hisopos tradicionales llegan a los ecosistemas marinos y tardan alrededor de 300 años en degradarse
Mantener la higiene de los oídos previene infecciones que pueden salir caras para la salud. Sin embargo, los plásticos de un sólo uso son demasiado contaminantes para el medio ambiente.
Los hisopos tradicionales son llamados “asesinos del mar”. Esta problemática fue retratada por el fotógrafo Justin Hufman, quien mostró una imagen de un caballito de mar sosteniendo un hisopo con su cola.
Se estima que 27 cotonetes son recogidos en la costa de Reino Unido cada cien metros y además tardan aproximadamente 3 años en descomponerse.
Además, la Marine Conservation Society estima que los bastoncillos para oídos representan el 60 por ciento de la basura que originan los humanos y que se libera en las aguas. Mucha gente tiene por costumbre tirarlos al inodoro y por su tamaño pasan fácilmente por las depuradoras, lo que ocasiona que lleguen al fondo del mar.
La fauna marina se ve afectada y en peligro con los cotonetes en su ecosistema. Pueden ingerirlos accidentalmente. Es fácil que se intoxiquen, se ahoguen o se les generen heridas internas.
Los médicos también están en contra de los hisopos
El uso de los cotonetes tampoco es recomendado por los médicos. Es más, son considerados perjudiciales para la salud auditiva. El cerumen previene la entrada de agentes patógenos en los oídos. Sin embargo, su textura y aspecto pegajoso hacen que muchos sientan repulsión por lo que recurren a usar bastoncillos que sólo lo empujan hacia adentro, creando tapones y pérdida auditiva.
Pero si para ti es muy necesario utilizar cotonetes para sentir limpios tus oídos, puedes probar los hisopos de silicona. Son lavables, reusables y por lo regular vienen en un estuche que facilita su traslado. Los mangos de estos hisopos pueden ser de bambú u algún otro material ecológico.
Se limpian fácilmente con agua y jabón y sus cabezales suelen ser de silicona de grado alimenticio y libres de BPA.






