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    El destino está en tus manos

    Andrea Noli siempre ha brillado con luz propia, es una mujer sorprendente, los escenarios siempre han sido lo suyo y lo demuestra en cada presentación

    Actualmente, se encuentra en Querétaro protagonizando la obra Autopsia, desde donde invita a todos los asistentes a romper patrones y a reinventarse

    Bajo la premisa de buscar la excelencia y hacer un trabajo de calidad, Andrea Noli siempre ha destacado por su versatilidad y, ya sea en los foros de las telenovelas o sobre el escenario de los teatros, siempre nos regala su mejor actuación.

    Actualmente, Andrea Noli se encuentra presentando la obra Autopsia, en el foro de La Fábrica, una obra fuerte y conmovedora, pero que envía un mensaje fuerte y claro contra la violencia de género y las actitudes que la causan. En la puesta en escena, Andrea interpreta a varios per- sonajes y a través de cada uno cautiva a todos los presentes hasta el punto de hacer reflexionar a propios y extraños sobre situaciones que estamos viviendo y que se han vuelto parte de nuestra vida cotidiana.

    En esta ocasión, Suite Social disfrutó junto con Andrea Noli de una experiencia inolvidable en el hotel Fiesta Americana Hacienda Galindo Resort & Spa, y, rodeados de la belleza natural del lugar y de esa atmósfera colonial que aún conserva, Andrea nos compartió un poco sobre sus inicios en el mundo del espectáculo y el camino de trabajo que ha seguido para consolidarse como una de las actrices más reconocidas en Latinoamérica.

    ¿Cómo comenzaste en los escenarios?

    Empecé como modelo en Argentina y Uruguay, tenía como 15 o 16 años, fui modelo de peinados, de trajes de baño, etcétera. Vine a México y aquí también estuve haciendo eso, cuando surgió la posibilidad de entrar al grupo Garibaldi, porque se iba a salir Katia Llanos, pero a la hora de la hora no se salió y Luis de Llano me propuso entrar a Las Tropicosas, que era todo lo opuesto, el concepto era música tropical y lentejuela. Yo no acepté entrar al grupo hasta que gente alrededor me dijo que si no lo aceptaba se me iban a cerrar las puertas en Televisa, me decían: “Por lo menos ve y haz el casting”, y, pues, era algo raro para mí, porque yo soy hija de padres músicos clásicos. Me daba vergüenza con mis papás, pero cuando les conté les dio mucha risa y me dijeron: “Claro, ve, hazlo, disfrútalo”. Hice el casting y me quedé, ahí comenzó mi relación con Televisa y con el grupo con el que estuve un poco más de dos años.

    Por ese tiempo también me propusieron entrar a mi primera obra de teatro que fue Engáñame si quieres, con Alexis Ayala, José Elías Moreno y Gabi Goldsmith, y a partir de ahí comencé a trabajar en el teatro y entré a novelas como Acapulco cuerpo y alma, y Si Dios me quita la vida, y así empecé a hacer novelas y comencé también a estudiar más.

    Me metí al taller de Sergio Jiménez y también decidí irme a Los Ángeles a estudiar actuación, y de regreso fue Sergio Mayer quien me llamó, él se pasó al área de Azteca, ahí comenzó mi carrera en TV Azteca y de ahí no paré de trabajar hasta hace poco, que dejaron de hacer novelas.

    El teatro ha sido algo que desde que empecé con esa primera obra ya no dejé de hacer, estuve con Gonzalo Vega en La señora presidenta, hice teatro clásico con Ignacio López Tarso. He hecho desde el Tenorio Cómico con los ‘Mascabrothers’ hasta teatro clásico con López Tarso. Eran todas temporadas muy largas, de al menos mil representaciones, y así ha sido como paralelamente he llevado las cosas.

    El cine fue algo de lo que menos hice, porque las telenovelas te absorben muchísimo y ligaba una tras otra, pero hice bastantes ‘videohomes’ y algunas películas, la última que hice fue No Manches Frida 2, que resultó la tercera película más taquillera de la historia del Cine Mexicano. He seguido en eso.

    ¿Cómo es que decides hacer Autopsia?

    Autopsia es algo que decidí hacer durante la pandemia, yo creo que fuimos una de las industrias más lastimadas, porque dependemos de estar con público en el teatro, o para grabar se ocupa demasiada gente, pese a que hubo algunas empresas que continuaron trabajando, la verdad el riesgo fue muy grande.

    Yo traté de levantar una obra aquí en Querétaro, que iba a ser cabaret, pero no se dieron las cosas, y yo también hago collares y pinté cuadros, porque una amiga me metió a exposiciones con ella, pero las cosas no funcionaban y en un momento de desesperación dije: “¿Qué voy a hacer para no depender de tanta gente?, ¿cómo le voy a hacer?”. Soy actriz, tengo experiencia y comencé a buscar un proyecto, y así llegó Autopsia. Ya tenía la referencia de Iván Tula (escritor y director de la obra), cuyo trabajo admiraba mucho y ya habíamos tenido contacto para otras cosas, porque quería hacer un tipo Teatro en Corto aquí en Querétaro, pero en pandemia era imposible. Ya tenía el contacto con él y le pregunté si tenía un monólogo y en seguida me dijo: “Sí, tengo uno, solo que es medio intenso”; yo me dije: “Justo para mí”. Y a partir de ahí comenzamos a ensayarla y a montarla, y ha sido un enorme regalo que la vida me dio y yo me di, porque, además, como actriz implicó mucho más esfuerzo de lo que había hecho hasta entonces; es realmente complejo hacer una obra unipersonal, además de lo complejo que significó hacerlo por cuenta propia y así se fueron dando las cosas. Me da mucho orgullo hablar de la obra, porque además siento que más que una obra tiene una misión con un mensaje tan poderoso y tan fuerte y que llega a tantas mujeres que de repente sí son víctimas y a los hombres también los conmueve, porque se dan cuenta de pequeñas frases y actitudes que tienen y no sabían detectarlo.

    ¿Qué les dices a las mujeres a propósito del mensaje que envías en Autopsia?

    Que el destino está en sus manos y que son capaces de reconstruirse desde donde estén, desde donde se encuentren y que hayan vivido lo que hayan vivido, siempre hay un pequeño lugarcito donde entra la luz por más que estés en la oscuridad, y es agarrarte de eso, tener fe en ti y salir adelante, porque tienes la capacidad de reinventarte, y, hablando de la obra, es eso, si te ves en un espejo y te duele tu reflejo, entonces debes encontrar la manera de ser honesta y franca contigo y mutilar esas partes que te vuelven víctima.

    ¿Qué parte de la obra es la que más te cautiva?

    Yo creo que cuando dice que no necesitaba de él ni de nadie para ser, que tiene sus límites, aunque no crea en las fronteras, que ahora puede estar bien parada frente al campo de batalla.

    ¿Qué papel es el que más te ha gustado interpretar?

    El que estoy haciendo ahora, este es el mejor papel que me ha tocado, la verdad. En televisión las villanas me encantan y me divierten mucho, porque es muy curioso cómo en la televisión las villanas tienen la libertad de hacer muchas cosas que en la vida no puedes.

    También hice un personaje en la novela Se busca un hombre, que era una mujer que no se comparaba con las demás protagonistas, era una mujer independiente, que enviaba un mensaje importante también.

    ¿Qué es lo que más te ha costado trabajo durante tu carrera?

    Lo que más cuesta trabajo es la permanencia y la tolerancia al fracaso. El público solo ve las cosas que salen al aire, o las que son exitosas, pero no saben que de 10, una es así; muchos proyectos no se llegan a realizar o se cortan de manera abrupta.

    ¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción hasta ahora?


    En nuestra carrera es muy importante que tú te vayas poniendo los escalones, con un prestigio, con una calidad, para que tengas trabajo siempre, no hacer proyectos efímeros, eso no te da constancia y no va a hacer que tengas trabajo cuando tengas 80 años y yo sí quiero eso: seguir trabajando cuando quiera y ahora que ya produje esta obra me doy cuenta de que puedo producir muchas más y eso es lo que más me ha dado satisfacción, que yo misma me he puesto mis escalones; como en cualquier profesión, buscar la excelencia y que estés satisfecha al 100 por ciento con lo que hagas, que te dé alegría y gusto ir a trabajar, eso para mí es lo más importante. Eso es lo que más satisfacción me da, cuando reconocen mi trabajo.

    Fotografía: Edith Rodríguez para Suite Social

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