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    En constante movimiento

    Artista visual e historiadora de arte, Yvette Malo eligió Querétaro como su casa y lugar de creación. Desde aquí, también nos comparte un poco de su proceso creativo y del trabajo que realiza

    En esta ocasión, la artista visual Yvette Malo. Nos recibe en su más reciente exposición. Un instante: haikú, realizada en el Museo de Arte de Querétaro, desde donde nos comparte sus vivencias en el arte y un poco del trabajo que hace y que hemos podido observar en las más de 40 exposiciones, dentro y fuera del país, en las que ha participado con su obra.

    A través de diversas técnicas, Yvette Malo dialoga en su obra sobre las memorias del tiempo, reflexionando los conceptos de lo efímero y de la impermanencia.

    ¿Cómo fue que comenzó tu gusto por el arte?

    Tuve una tía que de hecho expuso con Frida Khalo en Nueva York, y creo que ese es el recuerdo más lejano que tengo de la pintura y de mi acercamiento al arte, ella me recortaba unas figuras de mariposas y de flores y me daba crayolas. Después fui muralista, un arte no muy reconocido en mi casa, porque rayaba las paredes con crayolas. Más tarde me metí a estudiar diseño gráfico, quería estudiar arquitectura, pero ninguno de los maestros de ese entonces me recomendaba estudiar arquitectura porque iba a ser muy complicado conseguir trabajo en esa época y me fui a estudiar diseño gráfico, luego me cambié a La Esmeralda, porque el diseño no era tan libre como el arte. Estuve en La Esmeralda, después cambié de residencia a Costa Rica, ahí tuve también otros maestros de pintura y fui miembro de la Asociación de Pintores y Escultores Costarricenses, entre el año ‘96 y ‘99. He estudiado también literatura e historia del arte. Toda mi vida siempre ha estado ligada a la pintura y al arte, no concibo otra manera de ser, mas que a través del arte.

    “Toda mi vida siempre ha estado ligada a la pintura y al arte, no concibo otra manera de ser, mas que a través del arte”.

    En tus inicios, ¿cómo era la apertura del arte hacia las mujeres?

    Creo que las oportunidades sí han cambiado, pero el hecho de aferrarme a lo que quería me ayudó. Ahora que soy historiadora de arte, eso me ha llevado a estudiar la parte filosófica de eso.

    Definitivamente ahora las mujeres tenemos más espacios en los museos, no solo como pintura, sino como artistas, que eso es muy importante.

    ¿Cómo ha cambiado para la mujer el ser artista?

    Por ejemplo, como comentaba, antes las mujeres que estaban en los museos eran las pinturas. Las mujeres ni siquiera podían estudiar pintura, hablando del Siglo XVI o XVII en esa época no era bien visto que las mujeres pintaran. Ahora creo que la apertura y las oportunidades se han dado y creo que como mujeres tenemos que abrir esa brecha y asegurarnos que no debe de haber ninguna diferencia. No debe de haber “mujer pintora” o “mujer artista”, sino artista, sin género.

    ¿Qué busca transmitir a través de tus obras?

    Algo que siempre he pensado es que el arte tiene que enseñar, el arte tiene transmitir, entonces sino comunica, para mí, creo que no es arte. Hay muchos lenguajes en el arte, hay mucho campo para expresar o enfocarse.

    Foto: Edith Rodríguez para Suite Social

    ¿Cuál es tu técnica preferida para crear?

    Me gusta experimentar y salir de mi zona de confort, pero lo que más me ha gustado es el acrílico, me gustan mucho los pigmentos. El pigmento que se puede trabajar de muchas maneras y te da una textura diferente. Me encanta la acuarela, entonces a través del acrílico es como transmitir un poco el lenguaje de la fluidez del agua.

    ¿Qué significa para Yvette Malo la impermannecia?

    Todos estamos en constante cambio, la permanencia no existe, eso es un hecho. Tenemos que vivir en constante cambio y creo que una de las grandes lecciones que nos ha dado la pandemia es el aprendizaje de que nada es permanente, solo es un instante. Esto me ha permitido ser más conciente del tiempo, es un sinónimo de impermanencia.

    “Todos estamos en constante cambio, la permanencia no existe, eso es un hecho […] creo que una de las grandes lecciones que nos ha dado la pandemia es el aprendizaje de que nada es permanente, solo es un instante”.

    ¿Cuál ha sido la satisfacción más grande que has tenido en tu recorrido por el arte?

    Las oportunidades de hacer residencias artísticas en Holanda, tuve dos, el haber viajado y conocer unas culturas tan lejanas en oriente, China, Japón, Tailandia, India, que son lo más lejano a nosotros en cuanto ideología también, eso es un poco de lo que me ha llenado como artista en estos años.

    ¿Qué les dices a las mujeres que piensan en dedicarse al arte?

    Que no se detengan, que los sueños a veces se consiguen con trabajo, nada te llega fácil, hay que buscarlos y hay que trabajarlos. Los sueños se consiguen así, trabajando. También hay que buscar las oportunidades y hay que tomarlas, sino lo haces alguien más llega y las toma, hay que estar siempre atentos a las oportunidades, hay que estar presente y en continuo movimiento en cuanto técnicas e innovación. Tienes que buscar ser algo diferente a todos los demás, busca la originalidad en tu obra.

    “Definitivamente ahora las mujeres tenemos más espacios en los museos, no solo como pintura, sino como artistas, que eso es muy importante”.

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