El consumo de este alimento libre de gluten se recomienda, entre otras cosas, para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, dolor de estómago y anemia
Uno de los alimentos más antiguos de Mesoamérica resulta ser también uno de los más nutritivos: el amaranto, un cereal que es fuente importante de proteína, calcio y hierro, además de contener lisina, vitaminas como la B y E, y, desde luego, ser rico en fibra.
El consumo de este cereal es popular en México, sobre todo en platillos tradicionales como atoles, tamales y dulces: sí, las ricas alegrías, hechas de esta semilla.
Debido a su gran valor nutricional, el amaranto es considerado el mejor alimento de origen vegetal para consumo humano y, comparado con otros alimentos fuentes de proteína como la carne, el huevo o la leche, resulta sumamente económico de consumir; pese a ello, se calcula que el consumo anual per cápita en México es de solo 43 gramos.
Beneficios del amaranto
SISTEMA CARDIOVASCULAR: Ayuda a regular los niveles de colesterol en sangre e impide la reabsorción del colesterol que produce la bilis, además de que el alto contenido de grasas poliinsaturadas que contiene el amaranto hace que se clasifique como alimento cardiosaludable.
SISTEMA DIGESTIVO: Su alto contenido en fibra regula el tránsito intestinal y ayuda en el cuidado de la flora intestinal, así como a prevenir estreñimiento y cáncer de colon. También se usaba para controlar episodios de diarrea y, por su alto contenido en fibra, para regular la absorción de azúcares.
SISTEMA ÓSEO: El amaranto contiene el doble de calcio que la leche, además de fósforo
y magnesio, lo que facilita la correcta absorción del calcio, ayudando a prevenir la osteoporosis y algunos problemas óseos.
PIEL: El consumo de amaranto también repercute en la buena salud de la piel, ya que es rico en Omega-6, que ayuda a mejorar algunas afecciones inflamatorias de la piel, como la psoriasis.








