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    IMPRESOResignificando el circo

    Resignificando el circo

    Ángel Valencia (Angelo) se ha coronado como el carablanca más famoso de las redes sociales, plataformas que utiliza, además de para compartir su día a día, para dejar registro de la carpa en México y combatir la desinformación que hay sobre el trabajo de los artistas circenses

    Si has entrado a TikTok, seguro ha aparecido en tu feed Ángel Valencia, quien da vida a Angelo, el payaso carablanca que desde hace unos años ha conquistado las redes sociales y cuya popularidad sigue en aumento, no solo por su talento para transmitir su arte al público, sino por la manera tan especial que tiene para compartir con las más de 4 millones de personas que siguen su día a día en el circo, donde en cada función sale a enamorar, sin pronunciar una sola palabra, al respetable.

    Ángel Valencia ha logrado consolidar una comunidad muy interesante en el mundo digital y cada día atrae a nuevos seguidores a través de sus lives.

    El camino para conquistar las redes sociales no ha sido fácil, confiesa el artista, quien se encuentra de gira en Querétaro, con su espectáculo Vie de Cirque.

    “Hoy por hoy eres más efímero que nunca”, asegura Ángel. “Antes la fama se podía estructurar muy bien a través de las plataformas que había, pero actualmente la fama no es así: las redes te obligan a actualizarte o te olvidan; ¿qué si es difícil?, lo es, igual que montar un espectáculo de circo, pero hay que hacerlo o si no la generación te come. Hay que irte renovando, irte actualizando para continuar vigente, y hay que seguir probando cosas nuevas todos los días; lo importante es no quedarse estancado haciendo lo mismo, porque la gente te olvida”, es la premisa con la que Ángel ha logrado vencer el algoritmo y convertirse en el carablanca más reconocido de Latinoamérica.

    ¿Cuál es la magia de ser payaso?

    Se subestima mucho el arte del payaso. Todos creen que ser un payaso es solo pintarse la cara y ponerse una nariz roja, pero va más allá, es muy complejo, sobre todo en la rama que nosotros manejamos y es que no hablamos durante el espectáculo.

    Un payaso tiene que tener una capacidad de improvisación muy trabajada, bien dicen que la mejor improvisación es la que ya está ensayada; en el arte del circo uno tiene que estar pensando que cualquier cosa puede suceder al ser un espectáculo en vivo y el payaso es el que tiene que resolver.

    ¿Cómo decides ser carablanca, considerando que no es un género común?

    El carablanca no solamente es un género escaso aquí en América Latina, también en Europa, que es donde nace este género, con un estilo fino, elegante, en el que estaba descartado tropezarte siquiera, tiene un estilo complejo.

    Yo odiaba el género carablanca, nunca pensé convertirme en uno, lo hice porque fue una recomendación de mi padre y me decidí a probar, y desde los 13 hasta los 18 años nunca me gustó el carablanca, por ignorancia.

    Cuando empiezo a estudiar el género, comienzo a conocer que se trataba de algo muy especial y, gracias a las redes sociales y a muchos maestros, además de mi padre, en quienes me he inspirado, hay muchas otras personas que también se han inspirado por el género y actualmente ya hay espectáculos en México que cuentan con payasos carablanca, que hasta hace unos años era una idea que estaba descartada.

    ¿Cómo inicias en las redes?, ¿en qué momento te volviste una celebridad?

    Surgió por un accidente, un accidente llamado “serenatas virtuales”. En épocas de pandemia, la empresa con la que trabajábamos nos dejó botados en Hermosillo, Sonora, y para poder solventar los gastos de vida en una época bastante difícil, como lo fue los inicios de la pandemia, agarro mi saxofón y me voy a tocar a la calle por unos cinco meses más o menos, y se me ocurre mandar serenatas virtuales a través de las redes sociales. Dije: “Yo les mando la canción y la gente me paga”, y vi una ahí ventana de oportunidad, pensé: “Si en algún momento acaba la pandemia, esto puede ser una muy buena forma de llegarle a la gente que no me conoce”.

    Desde el primer video que hice, vi que tuvo un alcance interesante para alguien que nunca había hecho un TikTok. También me di cuenta de que había una desinformación tremenda sobre los circos y me di a la tarea de compartirles la vida real de un circo y de combatir esa desinformación.

    ¿Cuál es el aprendizaje más grande que te ha dejado tu incursión en las redes sociales?

    El aprendizaje más grande ha sido tener que pensar dos veces antes de decir las cosas, creo que ha sido eso: pensar dos veces antes de decir algo y tenerle un respeto muy grande a las redes sociales y que no necesariamente tienes que contarlo todo, uno no deja de ser una persona que también siente y que cuando lee un comentario negativo, quizá esa persona rompió una parte de ti y no se dio cuenta.

    ¿Cuál es tu meta en las redes sociales?

    Dejar un registro de lo que es en realidad un circo. Mi meta no se enfoca en las redes sociales como tal, mi meta es que la gente disfrute de las tonterías que de vez en cuando hago, que la gente disfrute lo que estoy comentando sobre el circo, pero mi intención principal es hacer que el circo se disfrute como cultura. Para mí el circo es una persona que ha dedicado toda su vida a una disciplina en particular y que a la gente le llama la atención tanto que se pregunte cómo se llama.

    Esa es mi meta principal: que la gente comience a ver al circo como cultura y que se mantenga un registro en redes sociales de lo que es el circo, de lo que fue el circo y de lo que será el circo más adelante.

    ¿Qué es más difícil: trabajar en un circo o crear contenido?

    Para mí son un complemento perfecto las redes sociales y el circo, porque por las redes sociales me ven y por el circo vienen, y cuando se enamoran del espectáculo que ven, todos los artistas salimos beneficiados, porque las personas se atreven a regresar a un circo o ir al teatro, o asistir a un espectáculo en vivo, y jóvenes de 17 o 18 años que no van a espectáculos en vivo ya se están dando la oportunidad de verlos.

    Para mí hacer TikTok es una liberación muy grande, me relaja muchísimo compartir lo que pienso y que las personas me compartan cosas que no sabía, y si después de una función me dicen “te vi en TikTok”, para mí es un plus muy grande. Antes se podía decir que mi trabajo principal era el circo, ahorita te puedo decir que es 50 por ciento el circo y 50 por ciento las redes sociales.

    Por las redes sociales me ven y por el circo vienen, y cuando se enamoran del espectáculo que ven, todos los artistas salimos beneficiados, porque las personas se atreven a regresar a un circo.

    Angelo y Paquín Jr. llegaron para sorprender

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