La vitamina D es la vitamina de la felicidad (y la necesitas más que nunca)
La vitamina D es increíblemente importante para nuestra salud diaria, pero desafortunadamente hasta un 90% de la población puede sufrir insuficiencia de ella y muchos ni lo saben.
Según estudios médicos del Journal of Internal Medicine de Noruega, la vitamina D podría desempeñar un papel importante en la regulación del estado de ánimo y puede evitar –o ayudar a combatir– la depresión.
Consumirla a través de alimentos naturales -trucha, salmón, atún y caballa, así como los aceites de hígado de pescado- en cantidades necesarias debe ser un esencial de nuestra vida diaria.
El hígado de ganado vacuno, la yema de huevo y el queso contienen cantidades pequeñas de vitamina D. Los hongos aportan algo de vitamina D.
En ese sentido, identificar la falta de esta vitamina es esencial.
¿Los síntomas? Dolores óseos, debilidad muscular y en niños, retraso del crecimiento, arqueamiento de las piernas, estado de ánimo bajo…En casos de deficiencias más graves de vitamina D (valores sanguíneos por debajo de 10ng/mL) puede haber mayor tendencia a padecer infecciones recurrentes, especialmente respiratorias.
A esto se suma también caída del pelo, alteraciones del estado de ánimo (estados depresivos, ansiosos, intranquilidad mantenida, problemas de sueño), aunque no tienen que darse todos, por supuesto.
Es importante aclarar que no necesitas vitamina D en tu dieta todos los días ya que tomarla altas dosis, durante largos períodos de tiempo, podría debilitar tus huesos. En realidad, la mayoría de las personas deberíamos tomar vitamina D a través de una dieta variada y equilibrada y, claro, tomando un poco de sol.







